martes, 15 de noviembre de 2016

Y HOY... ¿QUÉ ME HACE FELIZ?



Durante este tiempo vengo escribiendo sobre lo que me ha llevado a sentir esta situación que estoy viviendo, todos los sentimientos encontrados que día con día se presentan en mi. La situación tripartita con la que tengo que lidiar: los recuerdos que entristecen el alma, el deseamor que quiere ser amor y el saber que está en mi sentir paz y ser feliz. ¡Toda una odisea de sentimientos! Para todo tengo.

Así también pienso en mi trabajo, el cual me permite estar en contacto con mucha gente, de ver sus caras día con día, de poder sentir lo que refleja su lenguaje no verbal.  De poder compartir con ellos buenos momentos, de despejar mi mente y poder agradecer que soy capaz de tener buenos sentimientos, que soy capaz de reír y de poder compartir parte de mi a los demás para mejorar sus vidas, para poder ser un instrumento de cambio en su entorno laboral. ¡Que agradable es!

Entonces volteo y veo que no todo es gris, adicional a que tengo unos hijos que me dan unos abrazos que me derriten y me hacen sentir la esencia de la vida: ¡el amor! Un amor con el que siento esas ganas de dar lo mejor de mí, de saberme bendecida con la gracia de la maternidad, de sentir a través de ellos ese gran amor que Dios me tiene y saber lo grande que soy por haber generado vida en mi interior.

Es fácil darse por vencido, pero cuando le rascas un poco, no es necesario mucho, encuentras más de un motivo para sonreír y agradecer por un día más de vida, ¡por una oportunidad más para ser feliz!

Y hoy… ¿Qué me hace feliz?


Liloqui

miércoles, 9 de noviembre de 2016

TE VOY A CONTAR UNA HISTORIA...



Yo soy Alejandra y te voy a contar mi historia...

Comencé a tener relaciones sexuales a los 14 años, nunca medí las consecuencias de mis actos, claro que mis papás ni se percataban de mi conducta.

Por su puesto yo no conocía a Dios, a veces asistía a misa los domingos.

A los 17 años me di cuenta de que estaba embarazada, al decírselo a mi novio me dio su total apoyo, pero fui yo quien no quiso tener al bebé; días antes conocí a una chica que había abortado y todo le fue muy fácil, me puse en contacto con ella y acudí a donde me dijo, la doctora me preguntó mi edad y le dijo que tenia 19 años. Me programó de inmediato, ella me comentó que en ese momento no era nada que sólo tenía dos semanas, que estuviera tranquila.

Lo que no te he platicado es que al mismo tiempo salía con un chico que no era mi novio, se sobrepaso conmigo, yo me asusté tanto que al principio lo permití y después ya no lo pude parar, creí que el bebé podría ser de él. 

Hable con mi novio y le conté la verdad fue muy doloroso pero lo convencí que me ayudara a pagar el aborto. "Ese día lloré"

Pero... la siguiente semana me fui con mi novio a una fiesta, tomé, bailé y él me decía: ¿en verdad no sientes nada con lo que hiciste?, parecía más afligido que yo.

Fue entonces que mi remordimiento comenzó, me sentía sucia, mala persona.

Fui al centro de la ciudad y vi una Iglesia, entre y había confesiones, el sacerdote me dijo que él tenía la autoridad para perdonar el pecado del aborto, entonces entendí que había estado excomulgada por la gravedad del pecado.

Comenzó la depresión y la ansiedad, presioné a mi novio  para que no me dejara y se casara conmigo, él quería dejarme pero yo me aferré a él, creía que nadie más podía amarme por lo que hice, al año siguiente nos casamos pero nuestro matrimonio fue un fracaso.

Hoy tengo tres hijos, al nacer el primero veía a mi bebé en él y la culpa era mayor, borre la palabra aborto de mi vida.

Hasta hoy después de 24 años pude sanar, nu identificaba que mi tristeza de tantos años fuera por el aborto que me practiqué cuando tenía 17.

Doy gracias a Dios por hacerme ver mi pecado y por nunca haberlo repetido.

También me siento bendecida por que me rescató de mi depresión y me dio la oportunidad de sanar en mi encuentro cara a cara con mi pecado.

El Viñedo de Raquel me ayudó a reconocer a mi hijo y a darle nombre, ahora sé que él intercede por mi en el cielo y me ha perdonado.

Dios en su infinita misericordia me perdonó hace muchos años, hoy yo me pude perdonar, yo les digo a quienes dicen en internet que la depresión post aborto no existe... que yo la viví por 24 años.

Hoy yo me perdono!! por mi pecado y comprendo que Dios permitió que pasara esto para mi conversión.

¡¡Gloria a Dios!!

Sé que tengo que reparar mi pecado haciendo obras de reparación, comienzo con este testimonio esperando que alguien desista de sus intenciones de abortar.

martes, 8 de noviembre de 2016

RENDIRME. ¡NUNCA!



Hoy es un día especial, como lo fue el de ayer, antier, el de mañana. nunca más se volverá a repetir. Entonces, ¿qué hago recordando el pasado? ¿Atormentándome con los recuerdos? No sé, mi mente es una traicionera y hace lo que da la gana cuando la dejo suelta. 
Me siento cansada de luchar constantemente con los sentimientos que llegan a mí, de no tomar decisiones que me lleven por el camino determinado. Pero, ¿cuál camino? ¡Si ni siquiera tengo uno trazado! 
Quiero que algo cambio, pero no sé qué es ese algo. Me da pavor equivocarme, pero ¿quién no se ha equivocado? La vida es de decisiones, lo único que no está permitido es ser tibio, ya que no vives ni dejas vivir.
Entonces pienso: ¿Qué quiero? ¿A qué le tiro? ¿Hacia dónde voy?... mi cabeza no me da para tanto! Parece ilógico, pero no sé qué hacer con mi vida, con mis sentimientos, con mis recuerdos.
Lo único que sé es que quiero paz. Disfrutar el presente, el aquí y el ahora. He leído infinidad de veces que la paz está en mi interior y que es responsabilidad mía y no de los demás, que yo soy capaz de controlar mi mente, que yo tengo el poder de sanar mi alma. No importa por lo que he pasado, que yo puedo hacerlo. ¡Qué fácil se escucha! Pero en realidad es toda una lucha interna, un cansancio que a veces te quita las ganas de seguir luchando... de seguir intentándolo. sería tan fácil dejarme caer, tirar todo por la borda y vivir en el sufrimiento eterno, libre de toda esperanza.  
Pero ¡no! Cobarde nunca lo he sido, ni lo seré; Sé que esto no es tan fácil como lo hubiera pensado, que es una lucha constante, que hay días buenos y otros no tanto, que pienso una cosa y después otra, que paso de querer al menosprecio. pareciera que estoy loca. pero sé que llegará un día en que recordare cada uno de los momentos que viví, pero ya no con este dolor, sino con la satisfacción de saberme más fuerte y más plena. 
Ruego a Jesus que me llene de su sabiduría para poder manejar esto de la mejor forma, de no desistir en la búsqueda de la paz y tranquilidad interior, pero sobre todo que me ayude a perdonar y a liberarme de esta carga que duele y que me tiene esclavizada al pasado, al rencor. 

¡Señor en ti confió!

Lilop

sábado, 5 de noviembre de 2016

CRÓNICA 1º RETIRO SANACIÓN POST ABORTO


MUJERES EN MISIÓN



Primer retiro de sanción post aborto

Después de meses de preparación el fin de semana pasado dentro del año de la misericordia, vivimos en Guadalajara Jalisco, México, el primer retiro de sanación post aborto utilizando la dinámica del Viñedo de Raquel con varios años de experiencia a nivel internacional.
Al retiro asistieron 19 personas participantes y 8 servidores además de 3 sacerdotes y un diácono. Fue realmente una experiencia impactante ya que se palpó mucho dolor pero más misericordia.
El retiro fue organizado por el equipo de Mujeres en Misión, apoyado por la Asociación IRMA quien se encargo de la capacitación con meses de antelación, y por el Centro de Consultoría BRIDA que se encargó de las entrevistas previas al evento.
La convocatoria se hizo meses antes por medio de redes sociales y medios de comunicación esperando un cupo máximo de 15 participantes de diferentes partes de la República Mexicana lo que excedió para la gloria de Dios.
Los participantes llegaron a las 4:00 de la tarde a registrarse para iniciar las actividades a las 5:00 pm. 
Las dinámicas que utilizamos integra todas las dimensiones de la persona psicológicas, emocionales y espirituales con la finalidad de sanar las heridas provocadas por el aborto provocado. Heridas que encadenan a las tinieblas sin permitir ver la luz.
Aunque no se conocían entre ellos, el dolor por el que han pasado hizo que se identificaran de inmediato.
La mayoría de las personas que se han practicado un aborto no han sido consientes de lo que realmente es, no imaginaban el infierno que les iba a acompañar durante su vida.
Compartimos experiencias, lloramos, reímos, cantamos, comimos, pero lo mejor fue que tocamos la misericordia de Dios.

A continuación te compartimos un testimonio escrito por una de las participantes:

Con mi vientre vacío y mi corazón igual…

Soy una mujer casada con 3 hijos de 12, 10 y 1 año de edad y quedé embarazada de nuevo aunque ya no deseaba un bebé sentí alegría e ilusión al igual que mi esposo e hijos, pero no dejaba de pasar por mi cabeza todo lo pesado que sería para mi un miembro más de la familia, aún así tome mis vitaminas e iniciaba hacer mis planes con mi cuarto hijo.
Pero una tarde investigué en internet el aborto y me dio las dosis y toda la información y la opción de usar misoprostol.
Sin cuestionarme fui lo compré y me puse las 4 píldoras bajo mi lengua. Mientras caminaba de regreso a casa, sentía el cuerpo caliente como si estuviera en shock casi enseguida sentí que mi estomago hacia ruidos, fui al baño y me dio una diarrea tremenda. Yo creo vacíe mi estomago, ya iniciaba el sangrado fue ahí cuando reaccione y dije: Señor que estoy haciendo le dije a mi esposo que estaba sangrando y que tenía unos cólicos tremendos, me llevó a urgencias ginecología y me hicieron un eco y vi a mi bebé vivo. 
Entonces me regresaron a casa con reposo absoluto y medicamento para el dolor hasta que me quedé dormida.
Ya no quería perder a mi hijo. 
Toda la noche sentí como salía la sangre a chorros entonces desperté a mi esposo y le dije me regresa al hospital.
Cuando llegue me hicieron un tacto y al sacar los dedos el doctor se vino un gran coágulo me dijo esto es parte del bebé, señora la vamos a subir a piso para hacerle un legrado. Yo salí derrotada me senté junto a mi esposo (él creía que el aborto era espontáneo) y lloraba sin parar me decía que sólo Dios sabía porque pasaban las cosas, mientras que yo pensaba Dios no perdonará haberle matado a un inocente.
Me internaron y pusieron en ayuno pero nadie me hacia caso dure 2 días sin comer hasta que llego una doctora a preguntarme que que pasaba conmigo yo le platique y le pedía a Dios que me diera una oportunidad.
Una doctora me hizo otro eco y me dijo que mi bebé seguía vivo.
Yo seguía con un ligero sangrado y tomaba progesterona... me emocioné tanto al saber que ella si quizo realizarme el eco, ya que los demás se negaban hacerlo porque de urgencias mi diagnóstico fue "aborto incompleto".
Me dieron de alta con mi reposo y llegue feliz pero el sangrado continuaba ya era muy poco pero ahí estaba decidí ir a un particular y al hacerme el eco vaginal, me dijo el doctor "ya no veo nada",  ya no vi mi bolsita de gestación en la pantalla y me dijo: regrese al seguro a que le realicen el legrado. Y así fue, ingresé.
Escuchaba los gritos de dolor de parto y ese puje señora de las mujeres que iban a tener un bebé. Pero yo iba a ingresar a quirófano después de que saliera la que dio a luz, la que dijo sí a la vida, la que le dijo sí a su bebé.
Me sudaban las manos y pedía un milagro de nuevo, pero no fue así ingrese a quirófano y mientras el anestesiólogo me hacia un par de preguntas me quedé dormida y ya no supe de mi.  Cuando desperté estaba en medio de dos mamás que tenían a sus bebés a su lado.
Y bien... yo regrese a casa con mi vientre vacío y el corazón igual esta sensación maldita de no tener la conciencia tranquila. Jamás la había sentido en mi vida ojalá y algún día conozca a mi bebé lo pueda sentir mis brazos, cantarle y hacerlo reír, como a mis 3 hijos ojalá y algún día pueda festejarle un cumpleaños y ojalá que Dios me perdone.

MAGGI


viernes, 4 de noviembre de 2016

TRÁS EL DOLOR, LA MISERICORDIA


¿HABRA SER HUMANO EN EL MUNDO CAPAZ DE SUFRIR EN SILENCIO Y RESGUARDAR EN SU CORAZÓN SENTIMIENTOS DE TRISTEZA, FRUSTRACION, REPROCHE, AMARGURA, DOLOR Y FALTA DE AUTOPERDÓN?

Indudablemente sí.  Yo te puedo dar testimonio de ello.
La mujer y el hombre que ha tenido la experiencia de vivir o inducir a alguien al aborto de un ser humano y más aún si este fue un ser tan entrañable como un hijo, al percatarse de su acción sufre infinitamente.
La responsabilidad de la muerte es grande y el dolor de causarla lo es más…
La carga es infinitamente pesada, tanto,  que en principio le adormece y le lleva a vivir la negación.
La experiencia del aborto provocado, deja en quien lo ejecuta un vacío tan profundo que nada parece llenar.
La ley y la sociedad, contraponen los intereses entre la madre y el hijo, pero finalmente quien lo vive y lo experimenta es quien más sufre y paga las consecuencias.  El cielo pareciera clamar justicia.
¡De esto doy fe y soy testigo!
Dios me ha dado la oportunidad de ser testigo de esto  y hacerme junto con  ellas y ellos  uno solo,  en su dolor y sufrimiento.
No importa cuánto tiempo haya mediado  entre lo sucedido y la aceptación, pero el dolor está ahí siempre latente. Es tan grande el sentido de la indignidad que no se permite quien lo sufre,  sentir el Amor y la Misericordia infinita del Padre Creador.
A todas las mujeres y hombres que me han dado  la oportunidad de conocer y escuchar  sus historias, sus verdades y el  sentir  de su dolor, les agradezco infinitamente por abrir su corazón y dejar sanar sus heridas con el bálsamo de la palabra y  las promesas de Dios Nuestro Señor.
Ruego a María Santísima, lo sembrado en el Viñedo  pronto se coseche.
Las  lágrimas de dolor derramadas,   con certeza fueron recogidas una a una  por los Ángeles de Dios, para ser,  cuál semillas, sembradas en un viñedo más de Esperanza y Misericordia
No  hay que olvidar que  el Evangelio de la Vida, está en el centro del mensaje de Jesús, y presentando su misión redentora Él nos dice “Yo he venido para que tengan vida y tengan vida en abundancia” (Jn 10,10) y que consiste en aquella vida nueva y eterna en comunión con el Padre.
La experiencia de vivir con ustedes  dentro del Viñedo el misterio paradójico de la Justicia Misericordiosa de Dios fue maravillosa y me obliga a dar Fe de que Dios  no castiga al homicida con su propia muerte, sino que quiere el arrepentimiento del pecador.
El Papa  San Juan Pablo II nos lega una reflexión muy especial en su Encíclica Evangelium Vitae y nos explica que nada está perdido y de  como  Tú vida puede transformarse  mediante el ministerio de la Sanación:
“El Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz, en el sacramento de la Reconciliación, Podéis confiar con esperanza a vuestro hijo a este mismo Padre y a su misericordia. Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas  y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho  de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente  con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre” P.99 
Dios les bendiga.
Teresa Gómez.
Mtra. en Ciencias de la Familia.