1.- ¿Como se puede decir a una persona que su vida es valiosa, si hemos devaluado la vida de los seres más inocentes?
¿Qué sentido tiene la existencia ante los demás?
No hay nada que afecte más a un ser que la incertidumbre, el no saber por dónde debe caminar, el no saberse amado y el no saber amar.
2.- Cuando perdemos el orden de las cosas, perdemos totalmente la brújula y si no tenemos al otro que nos ayude a retomar el camino los pasos dejan de acercarme a la felicidad verdadera, aunque en el sendero me encuentre oasis no son sino simplemente oasis que aumentan mi desilusión al darme cuenta de que todo era espejismo.
Desde el Génesis se nos habla del orden de creación, de la armonía, del preparar el terreno para la llegada del ser por excelencia, la llegada de la obra maestra de Dios, el hombre.
Por lo que todo tiene un orden desde el origen, el varón provee, protege, cuida a su familia. La mujer lleva en el vientre el fruto del amor, educa a sus hijos, administra el hogar, tiene esa chispa de volver lo gris en colores vivos. Pinta de amor lo que esta a su paso.
Los hijos aprenden de sus padres. Los honran y admiran. Se preparan para después ellos hacer su propia familia y así de generación en generación.
Pero hoy vemos lo contrario, los padres temen a sus hijos, temen que se vayan de la casa, piensan que están endeudados por los errores cometidos.
Las mujeres salen a trabajar como una prioridad en sus vidas, hay quienes dejan a sus hijos por buscar en otro lugar la “felicidad” y estos ya no tienen esa mamá a quién admirar.
Encontramos varones deprimidos, alcoholizados, anestesiados para huir del dolor que les puede causar un recuerdo, una frustración, o una situación actual.
Los novios tienen relaciones antes del matrimonio, si la chica sale embarazada las desechan como cosas con todo y el bebé, y ellas no saben qué hacer.
Las clínicas abortivas van en crecimiento y cada vez nacen menos bebés.
¿Qué no nos damos cuenta que esto está fuera de orden?
Claro que esto es lo que más puede herir a la sociedad.
Hijos sin padres, o hijos huérfanos con padres vivos pero perdidos o anestesiados. ¿Quién los educara? La calle como maestra de la vida. ¿Cómo nos atrevemos a señalarlos o juzgarlos? Lo más posible es que repitan lo mismo.
El sábado pasado tuve la dicha de ir a visitar a los enfermos al Hospital Civil, a la sala de hombres.
-Un joven de 19 años cuidando a su padre que drogado se accidentó en una moto, el joven tiene sus hijos, su propia familia, tiene que trabajar para mantenerlos y cuidar a su padre ya que su mamá los abandonó cuando eran pequeños.
Me sorprendió lo responsable del chico.
Pero también me encontré hace unas semanas con un caso muy similar, una chica de 23 años embarazada de un joven adicto, sus papás separados, su padre alcohólico y es a ella a quien le llaman para que lo vaya a levantar cuando se queda tirado en la calle. Ella con dos trabajos ayuda a los gastos de su casa materna. Sus papás se separaron por la infidelidad de la mamá, así que ella no tiene muy buen ejemplo a seguir, sólo cuenta con su sentido común. Sabe que el novio no es una opción porque cuando consume droga se pone violento.
Después de hablar mucho con ella, ya no me contestó por días y después un simple mensaje, ya aborté, mi mamá me acompañó y me pagó los gastos a la CDMX.
¿Qué sigue a este caso? Una chica que aparte de su historia ahora le vamos a agregar el dolor de haber matado a su hijo. Eso la va a perseguir a donde vaya si no se atiende.
¿Creen que ella tiene el entusiasmo para destacar en su trabajo? ¿creen que tiene la creatividad para crecer día a día?
Nosotros le ofrecimos la ayuda personal, y ayuda de instituciones pero tenía mucho miedo.
Esto no solo afecta a ella, sino que además que su hijo ya no va a sonreír para ella, pues ya no va a aportar nada a esta sociedad, y no solo él sino que todas las generaciones que venían abajo de él.
El dolor para la abuela paterna que ella suplicaba porque no lo abortaran, lo que viene para la mamá que le ayudó y para todas esas personas que le apoyaron a abortar, ella me decía que yo era la única que le decía que no abortara contra diez personas que le recomendaban hacerlo.
3.- Que si el aborto afecta a la sociedad, claro que sí. Dentro del síndrome post aborto las personas que se han involucrado con el aborto manifiestan que se sienten tan devaluadas que merecen ser tratadas mal o inclusive auto agredirse o suicidarse. aquí entran las relaciones tóxicas cada vez más comunes en nuestra sociedad.
Necesitamos volver al origen, dar un orden a nuestras vidas, marcar las prioridades y sobretodo trabajar la fuerza de voluntad para llegar a ser dueños de nosotros mismos, poder decidir por nosotros y tener la capacidad de hacerme responsable de mis consecuencias.
Eso es ser una persona madura.
Sandra Lillingston
Familióloga
lillingstons@yahoo.com
