viernes, 20 de enero de 2017

¿QUÉ SIGNIFICA SER HOMBRE?




Hablando de esta exhortación apostólica llamada “FIRME EN LA BRECHA” y algo más… ¿Qué es ser hombre?

Ahora consideraremos el amor masculino. Hoy en día la palabra “amor” está trillada y desvalorizada, en conferencias que he dado en escuelas algunas católicas y otras no, al igual desconocían la definición de la palabra. Y esto es incongruente, porque estamos hechos para amar y para servir es la manera que tenemos de encontrar la felicidad. 

Por lo tanto les doy la definición.

Amor: Acto de la voluntad que busca la felicidad del otro procurando el bien para él.
La mercadotecnia nos ha hecho creer que el amor es un sentimiento y si así fuera seria demasiado voluble y vulnerable ya que dependería de un estado de animo y no de un querer. Estaría falto de libertad.

Por décadas nos han enseñado consiente o inconscientemente que el hombre, por medio de personajes de películas o de modelos ficticios que el hombre es macho.
Cualquier despliegue del machismo busca seguridad en la imagen de dureza y falta de emociones. 
¿Han escuchado el dicho: A la mujer ni todo el amor ni todo el dinero? 
Eso no es lo que Jesús nos ha enseñado. Él dignifica a la mujer en todo momento.
La palabra “macho” se utiliza para los animales no para las personas y menos pensando que somos hijos de Dios.

Cristo enfrenta sus responsabilidades y los retos de las relaciones, la familia y la intimidad. El autentico amor masculino siempre crea lazos! En la cruz y en la Eucaristía, su oración hacia el Padre fue “para que sean uno, como Nosotros”.
El verdadero amor que Cristo demuestra está centrado en desearle el bien al otro, en vaciarse por completo a los demás. Es así como Él revela el amor del Padre, “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor".

SÓLO EL HOMBRE QUE HA PELEADO LA BATALLA INTERIOR DE AUTOCONTROL CONTRA LO ESTERIL, EL HOMBRE QUE ENTREGA SU VIDA POR OTROS, PUEDE EVITAR EL ESTANCAMIENTO Y LA ABSORCIÓN EN ÉL MISMO.

Hombre amigo = En el inicio del ministerio en la Tierra, Jesús llamó a otros hombres a  que lo acompañaran, formando profundos lazos de amistad y fraternidad.
En la última cena ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
El amigo ama en cualquier ocasión, y un hermano nace para compartir la adversidad, (Proverbios 17:17)
Una verdadera masculinidad no será posible sin que los hombres primero sean como hermanos y verdaderos amigos.
Hay estudios que demuestran que muchos hombres hoy viven vidas sin amistades. Esto tiene un efecto en los matrimonios en los que los hombres no tienen un soporte emocional aparte de su esposa, o sus hijos. En ocasiones esto es causa de matrimonios fusionados con perdida de individualidad.
“El hierro se afila con el hierro, el hombre con el trato con el prójimo” ( Proverbios 27:17).

Hombre esposo - el propósito del amor erótico masculino.

Dios le da a cada hombre como tarea la dignidad de cada mujer. Cada hombre está llamado a comprometerse y entregarse por completo.
Los años de soltería en la vida de los hombres jóvenes son para esta formación, es un entrenamiento en sacrificio consistente en amar a su novia antes de conocerla; para que un día puedan decir “antes de conocerte ya te era fiel”. Un amor que da la vida buscando el bien de aquellos a quien el hombre se ha comprometido.
Los hombres llamados al amor conyugal en el matrimonio: Dice la Palabra en Efesios 5,25- 32.

Maridos amen a sus esposas, como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella, para santificarla. Él purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para Sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por su Iglesia, por nosotros, que somos miembros de Su Cuerpo. “ Por eso el hombre dejará a si padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne". Éste es un gran misterio. Son llamados a ser Cristo para su esposa.

Aquí hemos llegado al epicentro de la batalla masculina en nuestros tiempos, el nexo entre la vida y el amor que es el regalo de Dios, la sexualidad. La necesidad de desarrollar la castidad en sus vidas, ¿cómo? formando desde pequeños la voluntad, después la castidad en la adolescencia para que puedan ejercer fácilmente la fidelidad en el matrimonio.

Quiero hacer un paréntesis y señalar algo acerca de la pornografía, siempre algo tóxico para quienes participan y observan, me a tocado en varias ocasiones tratar en consultoría a esposos y padres de familia que son adictos a la pornografía y ello les lleva a tener problemas con la esposa, porque difícilmente encuentran en ella algo similar a lo que ven en una película o imagen donde hay detrás una producción profesional que utiliza a las personas como cosas, maquillando la dignidad para conseguir un ingreso económico.
Siendo un acto de egoísmo puesto que se busca el placer propio por encima del otro. Que es lo opuesto del amor.

La revolución sexual prometía amor libre y libertad de las cadenas viejas acerca de la masculinidad y la feminidad. Como resultado se separó a la sexualidad del compromiso del matrimonio, una gran aceptación de la esterilidad, por lo que existe hoy una negación a lo esencia de la mujer y del hombre, en vez de un verdadero amor real, ofreció placeres baratos como un intento a responder a una profunda soledad y dolor. Rompiendo los lazos de amor y la estabilidad de los hijos.
La revolución sexual también ha imputado el azote del aborto y la pornografía, el abuso sexual que ha ido en aumento en las ultimas décadas. Lo prometido por la revolución sexual, nunca sucedió lo que ahora encontramos es destrucción, corazones rotos, miedo, soledades, mujeres viviendo como viudas, hijos con papás pero huérfanos, sueños destrozados y el miedo al compromiso, y al matrimonio. Lógicamente porque el amor es nuestro más profundo anhelo, pues Dios nos hizo par amar, Él es amor. la destrucción del amor nos causa dolor y heridas profundas reflejadas en depresiones y muchas veces se somatizan en enfermedades.

¿Cómo podemos volver a iniciar, reconstruirnos, retomar el camino?

Nadie llega a la meta sin sacrificio, sin entrenamiento, sin alguien que te oriente y para ello se requiere ser señor de sí mismo, disciplina, autodominio, castidad.

Una castidad bien entendida, debemos entender que Dios vive en Sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Nos da la capacidad del amor y de la comunión. 
Las mujeres, por supuesto como iguales en dignidad, también demuestran el amor  de Dios pero de forma distinta.

Recordemos que la sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de cuerpo y espíritu. concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión co el otro, es por ello que la virtud de la castidad nos perfecciona.

El CIC nos dice en el # 2337 La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre sobre su ser corporal y espiritual. La sexualidad, en la que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biológico, se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de la persona a persona, en el don mutuo y total y temporalmente limitado del hombre y de la mujer.

“El que mira una mujer deseando, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5, 28)

El sacramento de la confesión es el lugar de apoyo y gracia abundante. Jesús dijo: “Felices los que tienen un corazón puro, porque verán a Dios” 
(Mt 5,8) Cristo nunca nos abandona.


Hombre padre -la paternidad es esencial.

La paternidad cambia la historia, 42 padres nos llevaron a José, el padre adoptivo de Jesús.

San Juan Pablo II decía, la paternidad es esencial para el florecimiento del mundo:
Revelando y reviviendo en la tierra la misma paternidad de Dios (Efesios 3, 15), el hombre está llamado a garantizar el desarrollo unitario de todos los miembros de la familia. Realizará esta tarea mediante una generosa responsabilidad por la vida concebida junto al corazón de la madre, un compromiso educativo mas solícito y compartido con la propia esposa. (Gaudium Et Spes, 52), un trabajo que no disgregue nunca a la familia, sino que la promueva en su cohesión y estabilidad, un testimonio de vida cristiana adulta, que introduzca más eficazmente a los hijos en la experiencia vía de Cristo y de la Iglesia.

Convertirse en mamá y papá nos hace mucho más semejantes a Dios.

CIUDAD DE MÉXICO.- (2015) Un estudio del INEGI revela que del 58.5% de los hogares que sí cuentan con figura paterna, en un 95.7% de ellos también vive la cónyuge.
Un 41.5% de los 27.6 millones de hogares que hay en México carecen de padres, revelaron datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México difundidos a propósito de la celebración hoy del Día del Padre.

En materia laboral el 87.1% de los padres trabajan frente a un 2.9% que están desempleados y los demás, jubilados, pensionados o incapacitados.

Del total de hogares con figura paterna en un 55.5% solo el varón trabaja, porcentaje que cae al 35.6% en hogares con padre y madre trabajadores, un 6.9% ninguno de los dos lo hace y un 2% donde solo la cónyuge trabaja.

Esto va en aumento, algunos casos es por fallecimiento del padre pero la mayoría se trata de ausencia voluntaria del propio padre a una escala masiva. el niño pregunta ¿dónde está mi papá? la respuesta puede llegar a ser tan impactante como decir “fue donante en un banco de esperma, y así es como empezó tu vida…"

Los hombres católicos también contribuyen demasiado con ese mismo escándalo, devastador para el corazón de un niño; ¡y eso hace a demasiadas mujeres en este mundo vivir como si fueran viudas! El corazón de un niño sin padre llora hacia el Cielo: “no desoye la plegaria del huérfano, ni a la viuda, cuando expone su queja… El Señor no tardará y no tendrá paciencia con los impíos, hasta quebrar el poderío de los despiadados y dar su merecido a las naciones” (Eclesiástico 35: 14, 18). ¿Por qué exponen su queja las viudas y los huérfanos? ¡Han perdido a sus protectores proveedores! Hay un vacío innatural en el lugar de aquel llamado por Dios “a asegurar el desarrollo unido y armonioso de los miembros de la familia”. Es debido a esta perdida, este vacío, que siempre hemos naturalmente, y tradicionalmente, lamentado la falta de padres.

Hombres, su presencia y misión en la familia es irremplazable; despierten y con amor retomen su lugar, dado por Dios, como protectores, proveedores, y líderes espirituales de su hogar. El papel de un padre como cabeza espiritual de la familia nunca debe ser entendido o tomado como un dominio, más bien como un liderazgo amoroso y guía cariñosa de aquellos en su cuidado. Su paternidad, mi paternidad, en su oculta y humilde manera, reflejan de manera imperfecta pero segura la Paternidad de Dios el Padre hacia aquellos a quien
Dios nos ha dado para ser sus padres. 

¿Qué significa ser “padre”? El Papa Francisco, en una reflexión sobre la paternidad dijo: “Cuando un hombre no tiene este deseo, algo falta en este hombre, algo ha pasado. Todos nosotros, para ser plenos, para ser maduros, tenemos que sentir la alegría de la paternidad: incluso nosotros los célibes. La paternidad es dar vida a los demás, dar vida, dar vida”. Es por eso que la paternidad -vivir la vocación de paternidad, ya sea una paternidad unida por el matrimonio físico o el espiritual en el sacerdocio o la vida religiosa- es esencial para que un hombre viva la plenitud de su existencia en la vida. Hablamos de los Padres de la Iglesia, los Padres del Desierto; llamamos al Papa Francisco el Santo Padre, y por buenas razones llamamos a nuestros
sacerdotes “Padre”. 

¡Para vivir plenamente, todo hombre debe ser padre! 
Si no abrazas la vocación de esposo y paternal que Dios ha planeado para ti; estarás estancado en la impotencia de la “semilla” que se rehúsa a morir, se rehúsa a dar vida. ¡No te conformes con una vida a medias! Se un padre. La pregunta para un hombre no es “¿Estoy llamado a ser padre?”, sino mas bien “¿Qué tipo de padre estas llamado a ser?

Sandra Lillingston