Seguramente
hemos escuchado varios comentarios acerca del aborto, algunos hasta nos hemos
atrevido a comentar el tema pero muy pocos hemos investigado con profundidad
acerca de lo que puede impactar en la persona, en la familia y en la sociedad
un aborto.
Es por ello que
decidí buscar información e introducirme en este tema polémico y escribir un ensayo sobre el el impacto después de un aborto provocado.
Con el objetivo de mostrar lo que sucede en la actualidad con las personas que
se involucran con un aborto inducido. Espero poder aportar algo positivo a la
vida de quienes lean estas líneas.
¿Acaso el
generar una vida es algo bueno? ¿depende de la situación? ¿qué consecuencias
conlleva inducir un aborto?
Contamos con un
legado antiquísimo que es el Código de Hammurabi, datado hacia el año 1692 aC, en él
encontramos que el aborto es castigado, eso me hace pensar que si se castiga es
porque es una acción negativa que no está permitida, un acto que va contra la
naturaleza de la persona.
Así pasando por
siglos completos podemos encontrar mujeres infértiles que eran rechazadas por
no poder tener descendencia y a la par
mujeres que buscaban deshacerse de su hijo causa de una infidelidad alguna
razón personal a la que no convenía y las lleva a cometer un aborto.
Sin embargo en
Gran Bretaña se despenaliza el aborto con la Abortion Act, en 1967. En 1975
Tribunal Supremo de EEUU dicta sentencia liberalizadora que influyó en liberar
el aborto en Francia, Austria y Suecia (1975), Alemania y Dinamarca (1976),
Luxemburgo (1978), Holanda (1981), Portugal (1984), España (1985), Grecia (1986), Bélgica (1990), México (2007).
Desde la
perspectiva de la vida de la madre, la OMS ha dividido el aborto en aborto
seguro y aborto peligroso. Esto pensando en la parte fisiológica de la mujer,
conlleva un mayor riesgo practicar un aborto inducido sin atención médica. Hay
bastantes páginas en internet que dan instrucciones de cómo y dónde adquirir
medicamentos para provocar el aborto, pero estas no les dicen lo que va a
suceder después de tomarlo, los dolores físicos que van a sentir al momento del
desprendimiento de embrión y durante la expulsión. Y mucho menos el vacío que
sentirán de por vida si no se tratan en terapias de sanación post aborto.
Mujeres que
pasan años o toda la vida con el
impacto psicológico que se genera y que implica evitación de pensamiento o
sentimientos acerca del aborto, sentimientos reprimidos, aislamiento, sensación
de revivir la experiencia, ataques de angustia, recelo hacia sus hijos vivos,
falta de energía, llanto, desinterés, conductas autodestructivas, trastorno de
sueño, trastorno alimenticio, entre otras.
(Art. Original
de investigación: Pensamiento Psicológico, Vol 15, No 2, 2017, pp. 109-120 doi:10.11144/Javerianacali.PPSI15-2.depm ).
La Organización
Mundial de la Salud (OMS) define el aborto peligroso como una intervención
destinada a la interrupción de un embarazo practicada ya sea por personas que
carecen de la preparación necesaria o en un entorno que no reúne las condiciones médicas mínimas, o ambas cosas a la vez. En esa definición se
plasman conceptos esbozados por primera vez en una consulta técnica de la OMS
efectuada en 1992.
La guía de la OMS se recomienda en estos momentos
administrar mifepristona y misoprostol (o solamente misoprostol si no se
dispone de mifepristona) y efectuar una aspiración en lugar del legrado
utilizado en el pasado. Actualmente se consideran sin riesgos los abortos
provocados practicados en el ámbito de la
atención primaria o por dispensadores de atención de salud no médicos. Se espera que las
directrices sobre delegación de funciones en proceso de elaboración arrojen luz
sobre quién puede
practicar sin riesgos un aborto con arreglo a las normas actualmente en vigor.
La OMS dice que
requiere un entorno regulatorio y político propicio
para garantizar que cada mujer elegible desde el punto de
vista legal tenga un acceso sencillo a la atención para un aborto sin
riesgos. Pero ¿Quién es una mujer
elegible? ¿qué características debe tener según la ley alguien que ya puede abortar ¿acaso una niña de 12 años tiene la capacidad de elegir? cuando la
inmadurez, presión social, la falta de formación y el ir contra el tiempo ya
que el bebé está creciendo le impulsan a tomar decisiones rápidas y poco
reflexivas.
La
actualización en la norma 046 hace un parte aguas en las edad de las mujeres
que deben ir acompañadas o no de un familiar o tutor, esta edad es los 12 años.
En caso de embarazo
por violación, las instituciones públicas
prestadoras de servicios de atención médica, deberán prestar servicios de interrupción voluntaria del
embarazo en los casos permitidos por ley, conforme a lo
previsto en las disposiciones jurídicas de protección
a los derechos de las víctimas, previa solicitud por escrito bajo protesta de decir verdad
de la persona afectada de que dicho embarazo es producto de violación; en caso de ser menor de 12 años de
edad, a solicitud de su padre y/o su madre, o a falta de éstos, de su tutor o conforme a las
disposiciones jurídicas
aplicables. El personal de salud que participe en el procedimiento de interrupción voluntaria del
embarazo no estará obligado a
verificar el dicho de la solicitante, entendiéndose su actuación, basada
en el principio de buena fe a que hace referencia el artículo 5, de la Ley General de Víctimas.
Durante el
tiempo que tengo de trabajar con personas que se han involucrado en un aborto
provocado es impactante lo que afecta a ellos y al entorno familiar y
social.
¿Cómo podemos
imaginar que puede vivir con serenidad, desarrollándose con eficacia como
esposa, madre y persona plena alguien que se siente culpable de terminar con la
vida de su hijo?
En el momento
que toman la decisión de abortar adoptan la frase “es una bolsa de células que
no tiene vida” pero pasan los días y dicen “¿En que momento adopte esa frase?
si yo ya le hablaba a mi bebé. ¿En qué momento le arranqué la vida? ¿Por qué no
le di la oportunidad de vivir? ¿Por qué no me di la oportunidad de intentarlo?
¿En dónde están ahora las personas que me apoyaron a hacerlo?
Cuando llega a
mi consultorio una persona que refiere tener problemas para relacionarse con su
hijo pequeño, es muy común que ésta haya pasado por un aborto inducido anterior
al nacimiento de su hijo y cada que lo ve recuerda que evitó que naciera.
El rechazo al
esposo o novio que le impulsó, acompaño o sugirió que abortara, es otra de las
situaciones que se repiten en consultoría, aun que en el inicio se planteo que
al desaparecer el problema todo iba a ser de color de rosa, esto nunca llega y
se convierten en relaciones tóxicas y agresivas, llenas de dolor.
Me pregunto
por qué no se les da la información completa cuando las autoridades sugieren el
aborto, no se les dice que van a vivir pensando que no tienen derecho a nada
importante y trascendente porque no respetaron los derechos de su hijo, baja
estima, mujeres permisivas y sin ilusiones ¿cómo podrán ser las mejores
ejecutivas o profesionistas? cómo podrán educar si no tienen lucidez, no
duermen porque las pesadillas les persiguen, no tienen control con la alimentación
ya que su voluntad se debilita.
Decenas de
casos me ha tocado atender con estos síntomas, cada vez con más frecuencia por
lo que busqué herramientas que me ayudaran a ser más asertiva, y me encontré
con un retiro de sanación post aborto que está en 35 países, en 15 idiomas
fundado por la Psicóloga Teresa Burke en 1986 en Estados Unidos es un retiro
con dinámicas sensoriales. En ellos han
asistido centenares de personas a buscar una luz que les permita vivir con paz.
Por otro lado
encontré algo similar en dónde también han apoyado a muchas personas con
trastorno post aborto, se llama Proyecto Raquel y está en América y Europa
desde hace más de 20 años. ¿Por qué habría estos lugares que no son lucrativos
si no fuera real esta situación de dolor después del aborto provocado?.
Sara Martín
escribe en España un libro con con la editorial Voz de Papel. "Yo aborté" contiene
artículos de colaboración de
algunos periodistas, escritores, y científicos que
defienden la «cultura
de la vida»; un estudio
elaborado por dos psiquiatras en base a casos clínicos de personas que han sufrido el Síndrome Post Aborto (SPA); y un anexo con documentos sobre las estadísticas del aborto provocado en España, ejemplos de
los consentimientos informados que ofrecen las clínicas abortistas, listas de asociaciones de ayuda a la mujer
embarazada.
Testimonios
estremecedores de personas (mujeres,
hombres, médicos,
enfermeras,…) que de alguna manera u
otra se han visto salpicadas por el drama del aborto cuentan su experiencia y
relatan las secuelas que les ha provocado.
Ella habla de
la dictadura del silencio que existe en su país sobre el tema, cuyos
protagonistas han participado en un aborto y sufren sus secuelas. Rompe el manto del silencio y nos platica acerca de los
abortos, asesinatos de inocentes, que se realizan al año en España.
Y es que cuando
se propone provocar un aborto no se piensa que conlleva la muerte en vida de la
madre, ellas se sumergen en depresiones tan fuertes que buscan salidas falsas
como le suicidio, dependencias o adicciones para evitar el dolor.
Muchas personas
que se sometieron a esta practica trabajan para pagar un psicólogo o un
psiquiatra que les dé esperanza de volver a ver la luz que perdieron en la apresurada decisión. Muchas otras se
niegan a tener una nueva relación sentimental o sexual por temor a la violencia
psicológica que están viviendo y no desean que se repita.
¿Será esto lo
que necesita la sociedad hoy, personas deprimidas, con adicciones, con
neurosis, agresivas? ¿Podremos dejar un mejor mundo a nuestros hijos tomando
esta clase de decisiones? El dejarnos llevar sin analizar la problemática por
consejos no asertivos de personas no indicadas es como tirarnos al abismo.
¿Qué pasa con
los padres de familia que no se dan cuenta que sus hijas están abortando?
Muchas de las chicas van a abortar escondidas de sus padres y después ellos no
entienden el cambio repentino de carácter. No saben porque su hija está
deprimida. Por qué si le “han dado todo” ya no quiere vivir, tiene bulimia,
anorexia o perdió la ilusión de vivir.
Una señora que
colaboró con el aborto de su hermana acudió conmigo y manifestaba. “Después del aborto,
tengo sentimientos de tristeza, me siento y me culpo todo el tiempo, me
describo como la peor persona que exista, me digo a mi misma soy una asesina,
quisiera poder retroceder el tiempo y cambiarlo todo, pero se que no puedo, le
pido perdón a mi hermana, ella a pesar de todo, no me juzga me ama, quisiera
con toda mi alma, que mi sobrino me perdonara, poder abrazarlo, besarlo,
decirle que lo amo, que me perdone por no pensar en él, por finalizar su vida. No le deseo a nadie lo que
estoy viviendo, ahora se el horror tan garrafal, que cometimos”.
Hace miles de
años que se practican rituales para despedir a un ser querido como parte del
cierre, en nuestra época realizamos velorios, acompañamos al cementerio,
realizamos misas o cultos dependiendo de las creencias y todo ello sirve para
aligerar el dolor, pero en el aborto no existe esto sino todo lo contrario, lo
guardan en lo más profundo de su ser, lo esconden como si hubieran hecho algo
malo.
Hay que
considerar también la parte del varón cuando no es informado acerca de su
paternidad y toman la decisión de eliminar al bebé sin que lo sepa, ¿qué no
tuvo parte él en la concepción de éste?.
Siento que se
ha de analizar la parte psíquica al sugerir o decidir abortar pues los daños
emocionales son graves y solamente quién se relaciona con ello lo puede
evidenciar. La mujer por naturaleza se inclina a cuidar desde la concepción a
sus hijos, su cuerpo y su psicología rechazan la posibilidad de matar a su
hijo.
¿Solucionará
realmente algún problema el acabar con la vida de una persona? ¿Hará sentir
mejor a la mujer que termina con su embarazo yendo contra su propia naturaleza?
¿La madre se podrá realizar plenamente cuando en silencio lleva un gran dolor
que no puede comentar con nadie? ¿Pretenden que una mujer que ha finalizado la
vida de su bebé pueda después tener hijos sin que reviva en cada momento el
dolor de la perdida? ¿Quién borrara de su mente la fecha del aborto? ¿Quién
puede obligarlas a no pensar en el embrión que vieron en el ecosonograma, o en
la sangre que escurría por sus piernas después de tomar las mentadas pastillas
o en la imagen del pequeño bebé que se fue por el inodoro después de
desecharlo?
Una mejor
educación, el compromiso de formarnos para formar mejores personas que puedan
tomar decisiones consientes, en plena libertad, con información completa,
llevará a vivir, a hacernos responsables de nuestras consecuencias y daremos
mejores familias que aporten bienestar a una mejor sociedad.
Sandra E. Lillingston