En estos días han sucedido muchas cosas que me hacen pensar lo fina que es la línea entre los detalles por amor y las obligaciones falsas.
Esto es, yo decido hoy subirle la cena a la cama a mi esposo durante una semana y la siguiente ya es una obligación.
Es que el ser humano se acostumbra muy rápido a la comodidad y en algunas ocasiones pierde el sentido de la caridad y del agradecimiento convirtiendo los detalles en obligaciones.
La semana pasada le preguntaba a una persona en una conversación si le parecía justo o no las prestaciones laborales que se le ofrecieron en su trabajo y ella decía que era lo justo... lo justo... mmmm ¿quién dice lo qué es justo o no?
Laboralmente hablando las prestaciones están marcadas por la ley. Yo me preguntaba, ¿si das más es justo y se convierte en obligación?
Ella me contestaba, lo que quedo convenido desde la primera vez es lo justo.... Entonces ¿desde la primera vez fue obligación o al menos el ofrecimiento fue un detalle? Ya no contestó.
Impresionante ver como se saben los derechos al pie de la letra y desconocen sus obligaciones.
En las esquinas ya no sabemos si es obligación del conductor darle una moneda al joven que pide todos los días dinero para un taco.
Comentando esto con un amigo me decía: "pasé por un compañero de trabajo unos días con gusto, pero que luego se convirtió en obligación ahora no sé como decirle que ya no deseo pasar por él. Me da miedo que se enoje conmigo".
Ahora las madres tienen derechos de abortar a un hijo. No tienen ninguna obligación para con él.
Los detalles son la música del alma, que deben ser dados no por obligación, sino por caridad humana y han de ser recíprocos.
Además para que alguien exija sus derechos, primero ha de revisar sus obligaciones...
Se escucha cada vez con más frecuencia a los hijos exigiéndole a los padres o maestros sus derechos cuando los padres y maestros tienen que rogarles para que hagan las obligaciones correspondientes a su edad.
Es que se ha perdido el equilibrio.
Cada persona tiene derechos y obligaciones dependiendo su edad y estado de vida. Para no fallar y caer en la tentación de utilizar a los demás hemos de ver:
1.- Cómo estoy cumpliendo mis obligaciones.
2.- Revisar si los detalles que el otro tiene para conmigo son obligaciones o detalles.
3.- Nunca olvidad agradecer cuando alguien te tiende la mano. No vaya a ser causa que una mala experiencia por mi culpa, le quite al otro las ganas de ayudar a los demás.
