Unos sabios que estudiaban el firmamento llegaron de Oriente a Jerusalén. Habían visto una estrella y por gracia de Dios supieron que anunciaba el nacimiento del Mesías que el pueblo hebreo esperaba.
Dios se valió de la ocupación de estas personas para hacerles ver Su voluntad. Él deseaba su presencia en Belén.
Ellos respondieron, dejaron todo y se dispusieron a obedecer, no debio haber sido fácil explicar a dónde iban, por qué iban, para qué iban. Pero dejaron al lado el respeto humano y emprendieron el viaje.
Sabían del Mesías, escucharon la voz de Dios en sus corazones, seguramente hacian oración, estudiaban las escrituras. Hablaban con el Creador de las estrellas, del universo y además de creer en Él, le creían a Él porque hicieron lo que Él les pidio sin cuestionar.
También nosotros podemos ver la estrella que nos lleva al Mesías, esa estrella que brilla en el interior del corazón y que nos dice qué hacer y a dónde dirigirnos. Sólo necesitamos FE.
Seguir la Luz de Dios, hacer la voluntad de mi Creador, dialogar con ese Divino Niño que desea salvarme, que desea mi felicidad.
Es difícil en medio de tanto trabajo, de tantas actividades y de tanta distorsión de la verdad poder ver la Luz que nos oriente por donde caminar, a veces es todo tan nublado, tan oscuro que no sabemos por dónde.
Dios sabe lo que hay en nuestro corazón y por ello nos da medios para que nos ayudemos, la confesión que nos quita la neblina, la Eucaristía que alumbra como un Sol que nos calienta y arropa. Tantos sacerdotes o directores espirituales que nos pueden decir como si fueran un GPS que ruta tomar. Familiólogos, psicólogos católicos, religiosas, maestros.
A veces estamos tan adentro de los problemas que no vemos la puerta, se necesita humildad para pedir ayuda, siempre es más fácil ver la solución cuando estamos fuera del problema que cuando estamos inundados de él.
En este inicio de año pregunemosmos por dónde quiere Jesús que camine, qué desea de mi, y si es necesario busquemos a alguien que nos oriente para llegar a Él para hacer Su voluntad y poder ser luz para los demás.
Sandra Lillingston

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