miércoles, 27 de diciembre de 2017

A MÍ, NADIE ME OBLIGÓ A ABORTAR



A mi, nadie me obligó a abortar, me duele en lo más profundo de mi corazón reconocer que fuí yo la que rechazó a mi hijo desde el primer momento en que supe que estaba embarazada. Yo hice que el chico, que en ese entonces era mi novio me ayudara para no tenerlo. Fué en una clínica clandestina, ahí, un doctor y su equipo me practicaron el aborto. 

Tendría hoy alrededor de 16 años de edad mi hijo.

Hoy me encuentro sola, han pasado ya casi 17 años, como desearía regresar el tiempo y poder ver las cosas como las veo hoy, ha cambiado tanto mi vida, pero el dolor y el arrepentimiento siguen presentes, hoy veo la belleza de la inocencia de los niños, la hermosura del rostro de un niño, es una belleza que siento tan alejada de mí, es como si hubiera perdido el derecho total a tener de cerca esa bendición, no la merezco. 

Veo a las madres valientes que han decidido tener a sus hijos a pesar de las circunstancias y las admiro, cuanto daría por que alguien me hubiera detenido, o me hubiera obligado a enfrentar mi situación.

Cuanto me duele mi corazón... ¡Oh Dios mio! soy una más de la estadística de madres asesinas, que después de haber cometido tal atrocidad "creemos que continuamos con nuestra vida", como si nada hubiese pasado, cuanto nos engañamos, ¡hay de nosotras!  ahí ha comenzado la desgracia de mi vida, no me perdono, me pregunto de dónde obtuve tal valor para quitarle la vida a mi hijo y a la vez a mi. 

Después de mi primer aborto, seguí con mi vida, este hecho no lo llevaba presente en mi mente, seguí guardando las apariencias... Limpié todo, no había fracaso ante los demás (mi familia) no defraude a mi madre ¡no pasaba nada! seguí siendo el orgullo de mi mamá, la alegre, la fiestera, la noviera.

Al tiempo volví a quedar embarazada, tampoco quise al bebé, conseguí unas pastillas, esta vez solo le conté a una amiga, toda la noche sangré y tuve dolor, no dormí. No recuerdo si fué al segundo día cuando acudí al doctor, me dijo que el feto ya no tenía vida, no le comenté nada al doctor de las pastillas, él me dijo que el corazón del bebé había dejado de latir y que era un suceso que no tenía explicación pero solía suceder en muchos casos, la verdad yo no entendí si desde antes de colocarme las pastillas ya había pasado esto o eso quise pensar, no lo sé... eso le hice creer a mi novio. Me llevó a que me practicaran el legrado. El jamás supo lo de las pastillas, el caso es que yo actué en contra de esta vida también. Tal vez tuviera 15 años de edad.

Hoy que tengo 36 años de edad, volteo atrás, y veo mi  vida, está llena de errores pero estos, aquí descritos son los que hablan y reflejan todo lo mal orientado que estuvo mi crecimiento, mi niñez, el infortunio de un hogar abandonado por un padre, no es justificación pero todo esto tiene un origen.

Tuve la oportunidad de acudir a un retiro llamado el Viñedo de Raquel. Del cual agradezco tanto que exista, es donde he sentido el derecho de volver a nombrar a Dios y poder pedirle perdón y enviar mi mensaje de dolor y arrepentimiento a mis hijos, mis lagrimas aun siguen brotanto por ellos.

El vacío en mi vida es por su ausencia. No puedo regresar el tiempo, jamás podré conocerlos, ni abrazarlos, ni escuchar su dulce voz llamándome mamá, esa es la gran tristeza con que se quedará para siempre una mujer que decide abortar. 

Ojalá que esta experiencia de mi vida le ayude a alguien a detenerse. ¡No lo hagas! No le robes la vida a tu hijo, tú no se la diste. Dios es quien dá el soplo de vida y nosotros con nuestro egoísmo llenas del mundo arrancamos ese deseo de Dios. 
  
Si tu te encuentras en esta situación de estar embarazada y desesperada por favor te lo pido, haz un pequeño alto, olvídate tan solo por un momento de tu desesperación y haz lo que yo no hice y seguramente ninguna de la que hemos atravesado por esta experiencia, lo hicimos.

Orar, pedir luz, pedir guía, pedir dirección, estoy segura que si tan solo me hubiese dado esa oportunidad de voltear al cielo y pedirle su ayuda. Fuera otra mi historia.

Te lo ruego, reflexiona por un instante y Dios te responderá, no te quiero ver en mi espejo, es desolador. 

¡Que Dios te bendiga amiga!

Anonimo


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