Nací un 18 de noviembre a las 2 de la mañana, la primogénita de cuatro hijos, muy esperada por mi bisabuela la cual no me conoció, porque murió 2 meses antes de mi nacimiento, mis padres vivían con ella, pero mi mamá refiere que una de las tías la descuido y murió por una caída, así que creo que no pase muy bien el vientre de mi madre, ya que ella salió embarazada antes de casarse con mi padre, desde un principio creo que armé revolución.
Cuando nací dice mi abuelo paterno que era la niña más hermosa que él había visto, y esto era un gesto muy noble ya que siempre fue muy duro.
Pero pronto me desbancaron porque llego exactamente al año y 10 días mi segundo hermano.
Creo que tuve una niñez feliz, porque en las fotos siempre salgo sonriendo, excepto cuando estoy en 4 y 5 de primaria mis fotos de la escuela estoy muy seria, pero no recuerdo mucho de ese tiempo, por algo será.
Recuerdo que me encantaba cantar y que componía canciones, algunas alegres y otras tristes.
Durante mi juventud trabajé en oficinas de gobierno, ahí fue todo una experiencia, comencé trabajando sacando copias, fue donde conocí a un hombre que me cambio la vida, comenzó una historia que no termino nada bien.
Le habían robado su camioneta y fue a poner la denuncia y mi amiga que era buena para hacer amigos lo conoció, después comenzó a ir a visitarnos y mi amiga le dio el teléfono de mi casa, a la cual un día marco; yo le comenté que no se encontraba mi amiga, a lo que respondió que no la buscaba a ella si no a mí.
Comenzamos una bonita amistad, platicábamos de muchas cosas, sobre todo de política, congeniábamos en esos pensamientos ya que deseábamos un cambio en nuestro país. Yo comencé a tenerle mucha confianza, que era vecino de mis abuelos y su familia tenía buena reputación ya que sus papás eran ministros de la iglesia. A mis papás les caía súper bien. Poco a poco comenzó a congeniar bien era 5 años más grande que yo, así que era padrísimo que se haya fijado en una pequeña como yo.
A mi abuelo no le parecía mucho la idea de que saliera con él. En abril de 1995 comenzamos a salir, no sé qué fue lo que me enamoró, pero me comenzó a volver loca, era una química realmente fuerte.
Pasábamos mucho tiempo juntos, ya sea que pasara por mi cuando salía del trabajo o saliendo me iba a comer para su oficina. Me sentía tan feliz, paseábamos por Chapultepec bajo la lluvia, etc. Yo deseaba con todo mi corazón vivir para siempre a su lado. Pero en octubre todo cambio me comencé a sentir un poco mal, con nauseas cuando en mi casa preparaban de cenar, y le dije que no me sentía bien, me llevo con un médico que estaba no muy lejos de su casa, el cual me dijo que era necesario que me hiciera un examen de sangre para saber si era embarazo o no, desde que llegue al laboratorio la enfermera que me vio me dijo hermosa para que te haces prueba de embarazo si tus ojos gritan que estas embarazada, casi me desmayo ahí.
Pasábamos mucho tiempo juntos, ya sea que pasara por mi cuando salía del trabajo o saliendo me iba a comer para su oficina. Me sentía tan feliz, paseábamos por Chapultepec bajo la lluvia, etc. Yo deseaba con todo mi corazón vivir para siempre a su lado. Pero en octubre todo cambio me comencé a sentir un poco mal, con nauseas cuando en mi casa preparaban de cenar, y le dije que no me sentía bien, me llevo con un médico que estaba no muy lejos de su casa, el cual me dijo que era necesario que me hiciera un examen de sangre para saber si era embarazo o no, desde que llegue al laboratorio la enfermera que me vio me dijo hermosa para que te haces prueba de embarazo si tus ojos gritan que estas embarazada, casi me desmayo ahí.
Pues con la prueba se confirmó. Mi corazón estaba lleno de sentimientos, entre felicidad y miedo, mucho miedo. Miedo al desprecio de mi mamá ya que era despreciaba a las personas que salían embarazadas antes del matrimonio y eso me llenaba de más miedo. Pero también una felicidad, una gran felicidad misma que no era compartida, ya que tendría un hijo con el amor de mi vida. Hoy que lo recuerdo es un muy triste sentimiento.
ÉL platicó conmigo y me convenció de que era mejor “interrumpir” el embarazo, que su amigo le había dicho que no era peligroso para mí. Y que era mejor así. Para no dañar a nuestros padres y que después de esto podíamos hacer las “cosas bien”. De manera correcta. (No se puede comenzar destruyendo). No sé qué me pasó, no sé qué hizo en mí aceptar.
El médico me dijo que para convencerme que lo realizaría un médico militar, que ellos tenían otra forma de pensar y que todo saldría bien. Estaba realmente confundida, muy confundida, 5 meses antes una amiga cercana lo había hecho y yo había odiado a el novio. Y hoy estaba en la misma situación, que horror.
Me dijo que me tomara una pastilla y era para facilitar las cosas. Yo no sabía qué hacer, no le platique a nadie, quería que me tragara la tierra. Llore toda la noche, le pedí perdón a mi bebe, estaba realmente confundida, confiaba completamente en él, éramos personas buenas, pero entendí que también las personas buenas tomamos malas decisiones, y con ella firme mi sentencia de muerte en vida.
Él llego muy temprano, lo más extraño fue que mi mamá ni cuestionó, a dónde iba, yo deseaba en mi corazón que no me dejaran salir, que algo sucediera, pero nada. Fuimos directo al doctor, sé que no hablamos nada en el camino. Cuando llegamos al doctor me recibió y él me dejó, no supe si se fue o se quedó, no supe nada, solo sé que cuando salí, el doctor me dijo que por poco y me perdía, yo deseaba con todo mi corazón morir con mi bebé. Aún sigo sintiendo ese sentimiento, realmente fue y seguirá siendo un dolor muy grande.
Me llevó a su casa y en la noche me dejo en mi casa. Todo era silencio, yo no sé si algún momento se arrepintió de lo sucedido. Nunca me dijo nada, después se comenzó a alejar cada vez más de mí. Era lógico como fui tan tonta para no darme cuenta. Seguía llamándome y hasta el día de mi cumpleaños se portó bien conmigo, volvió a tratarme como antes, pero solo fue ese día, después se fue al pueblo de su familia, seguía hablándome pero cada vez más distanciado. En Febrero lo vi en una fiesta, y platicamos fuera de mi casa, bueno más bien el habló, dijo que yo no era lo que quería, que su papá decía que una mujer que ya había tenido relaciones con otra persona, ya nunca lo olvidaría, que yo no era la persona con la que quería compartir su vida. Si mi mundo se había arruinado meses atrás este era el golpe final.
Mi corazón se llenó de odio, y me volví una persona llena de tristeza, quise quitarme la vida, desee con todo mi corazón dejar de vivir, mi padre fue una parte clave para que yo siguiera aquí.
Me abrazaba sin preguntar y lloraba conmigo, y me dijo que yo me amaba con todo su corazón, que era una parte muy importante en su vida, ya que gracias a mi estaba hoy con mi madre.
Fue un golpe muy grande también ya que en ese momento me di cuenta que yo fue concebida antes del matrimonio y que no tenía por qué tener miedo. Qué horror si yo hubiera sabido esto. Probablemente la historia sería diferente.
Ingresé a la universidad, seguí mi camino lo volví a ver hasta un año después en mi cumpleaños. Pero todo fue indiferente, me volví víctima, lo odiaba no quería saber nada de él. Nunca más, me sentía poca cosa, relámete me creí todo lo que me dijo, en el ámbito laborar me comenzó a ir bien (yo creo que fue la misericordia de Dios), fui a pedir perdón a la basílica pero lo que dijo el sacerdote no me dio paz en mi corazón, me dijo que esto era grabe y que no se lo platicara a nadie.
Después me hice un novio que venía de una situación muy difícil, la persona con la que se casaría le había puesto el cuerno, una familia muy separada y él era muy adicto al alcohol, pero estaba obsesionado conmigo y me seguía a todos lados, muy tontamente le conté mi historia ya que sentía la necesidad de compartir mi dolor (porque primero fue un buen amigo) y de ahí se agarró creo (en eso tenía razón el sacerdote) para chantajearme, me obligaba a tener relaciones con él. Realmente me sentía acorralada, sentía que solo él podía querer a una muñeca rota como yo.
Era mucho más fácil ser su novia, que no serlo, porque cuando estaba de su novia, él se la pasaba de fiesta con sus cuates, pero si terminaba con él, me asediaba, me salía por todos lados.
Fue un tiempo muy difícil, y cuando volví a salir embarazada, no podía creerlo, esto era súper difícil, tenía cólicos y sangrado. Pero no quería estar con él. La vida me había dado la espalda por segunda vez y me había tirado contra el piso.
No supe que hacer, y como ya conocía el caminito, volví a ir a que practicaran un segundo aborto.
Yo estaba firmando mi sentencia de muerte. Si ese sentimiento de desmerecimiento era el mismo que había sentido mi amor, que horror, creo que no me merecía esto. Qué difícil.
Siempre escuche, la voz de un pequeño, muchas veces en la noche cuando estaba profundamente dormida escuchaba pasitos corriendo, no sabía que me pasaba, pensé que realmente estaba volviéndome loca.
Después por bendición de Dios se fue a vivir lejos. Y comencé a estar sola. A buscar ayuda, comenzó a ser un bumm el correo y te llegaban mensajes de aliento, pensamientos de superación personal, etc.
Me di cuenta que nadie puede hacerte daño, si no se lo permites.
Comencé a hacer mi vida, pero sin nadie a mi lado. Ya no quería saber de novios o parejas.
Ya bastaba de historias complicadas, ya era mucho.
Después de dos años que estuve sola, que solo tenía mis amigas, comencé a salir con el que ahora es mi esposo, un hombre honesto de buenas intenciones, (hoy sigo creyendo que Dios me lo envío).
Con él forme una familia. Él sabe todo de mí, y se lo dije antes de casarme, porque no soportaría su desprecio después de casarnos, siempre la verdad sale a flote tarde o temprano.
Pero cuando me embarace, al tener 3 meses de embarazo, presentaba desprendimiento de placenta y eso me puso muy mal, siempre temí de perderlo, cuando nacieron mis hijos me volví una madre muy aprensiva, no salía sola, siempre tenía de que les pasara algo. Me volví una madre amargada, siempre estaba molesta.
He buscado ayuda, sentía mucha culpa por lo de mis bebes, comencé tratamiento con psicólogas y homeópatas pero mi alma no estaba tranquila.
Hice mi servicio social en una Fundación donde atendían niños que habían abusados sexualmente, creo porque me sentía como ellos (que me habían dañado en lo más profundo de mi corazón) pero también me sentía agresor. Yo también había dañado a dos pequeños.
Me di cuenta que muchas cosas que no se tratan se repiten.
Y también que este tipo de casos tan impactantes en la vida, deben de ser tratado por un especialista.
Dicen que la tristeza cuando no se puede expresar se convierte en ira y amargura.
Y ese era el sentimiento que yo vivía, no sentía (o no quería sentir la misericordia divina), pero creo que en todo este proceso siempre ha estado Dios y sé que no quiero más secretos, más cosas que se deban ocultar y como le digo a mis hijos, se defiende la vida ante todo y sobre todo.
En el intento de estar bien por internet y encontré la página del Viñedo de Raquel donde ayudan a personas que han abortado y quise tratarlo de manera correcta, creo que voy por buen camino. Estoy a punto de entrar y hacer la vivencia, espero en Dios Su perdón y poderme perdonar para encontrar la sanación integral.
María

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