Cuando tenía 18 años me embaracé de mi novio que tenía es ese entonces del que estaba enamorada y me dio mucho miedo al enterarme aunque también me ilusionaba tener a mi bebé. Cuando le comenté a mi novio de lo que estaba pasando e lugar de apoyarme se burló de mi y comenzó a andar con una prima, y me dejo en ese momento, me sentí muy dolida y sola. Pesaba en lo que iban a decir mis papás cuando se enteraran.
Decidí abortar, tenía cuatro meses de embarazo.
Luego de eso me empece a sentir sola, me deprimía mucho y tenía ganas de vengarme de él por lo que me sucedió y a la vez cada que me hablaba volvía a estar con él hasta que volvía a quedar embarazada, pero esta vez ya no le quedó de otra que llevarme a vivir con él.
Vivimos juntos y fue un error muy grande, me chantajeaba, me golpeaba, me encerraba.
Cuando cumplí cuatro meses de embarazo me sentí mal, durante el embarazo nunca había ido al médico. Un 10 de mayo aborté a mi segundo hijo de una forma espontánea , yo lo vi era varón y estaba completamente formado.
Eso cambió mi vida para siempre, yo no había conocido la tristeza hasta ese día, sentí que no valía nada. Comenzó mi vida de promiscuidad, tuve relaciones con uno y con otro aunque después me arrepentía y me sentía sucia.
Tiempo después conocí al que ahora es mi esposo, él me llevó por primera vez al ginecólogo.
Yo buscaba morirme, suicidarme. Hasta que por gracia de Dios me mandó otro hijo, rece mucho para que viviera, que no lo abortara, me lo concedió y nació bien.
Después me embaracé de mi hija, al tercer mes me detectaron una bolita en el pecho, me hicieron una biopsia y resultó maligna.
Siempre me culpé y los remordimientos, pensaba que todo era por mi culpa por haber abortado, me querían operar. Pero Dios es tan grande que sólo con una quimioterapia y la bola que cada vez se hacia más grande de repente desapareció.
A pesar de tantas manifestaciones de amor dadas por Dios, todavía siento ese vacío, me preguntó cómo sería mi primer hijo, si sería hombre o mujer.
Quisiera regresar el tiempo par hacer las cosas bien.
Hace un año perdí otro bebé, sigo pensando que es consecuencia del aborto procurado.
Ahora tengo una familia, amo ser mamá, quiero estar bien para ellos, y aunque ya me confesé y sé que Dios esta en mi cada que comulgo, quiero dejar de sentir los vacíos sé que lo voy a lograr hasta el día en que me perdone yo misma.
Es por ello que decidí ir al Viñedo de Raquel, quiero vivir la experiencia del perdón y la misericordia divina con todos mis sentidos.
Espero que éste testimonio pueda llegar a muchas personas y si alguien que esta dudando si abortar o no, lo lee, ojalá pueda tomar la decisión correcta y permita a su hijo nacer. Entonces yo habré influido en la vida y la maternidad de otras personas.

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