
Señor hoy más que pedir, quiero agradecer por todos los caminos y personas que pusiste para que mi pecado no me consumiera.
Haber matado a mi hijo fue matarme en vida a mi misma, maté también mi conciencia, mi paz, mi tranquilidad y alegría. Quizá nunca deje de dolerme. Quizá nunca deje de pensar cómo hubiera sido mi bebé, cómo sería su voz, su sonrisa, sus manitas, hoy lucho por la vida.
No me deprime ver una mujer embarazada, al contrario, me da envidia!!!
Qué hermoso es el poder llevar en el vientre a un bebé.
Qué hermoso eres Tú!!
Aquí estoy Señor, haz de mi lo que quieras!!!
MAGUI
No hay comentarios.:
Publicar un comentario