Hace unos días , tuve una conversación con una linda joven, comenta que
ella se casó llena de ilusiones, sueños, expectativas que como en los cuentos sería, y vivieron felices para siempre. En sus cinco años de casada su conclusión es, que
vive mas infeliz que nunca, que el matrimonio es una etapa muy triste que
hubiera querido evitar, que él la ha hecho muy infeliz y que ya está cansada de
esa vida. Al cuestionarle qué estaría dispuesta a hacer porque esto cambiara, su
cara se noto con desaliento y contestó que nada, ella ahora prefiere estar
sola, que realmente nunca lo ha necesitado y que con una persona así, "más vale
sola que mal acompañada."
Al estar escuchando todo esto, me
la imaginé como toda una mujer, cómo decirlo...? como una súper héroe luchando
contra el mundo; y lamenté mucho, ya que
está formando parte de muchos matrimonios llenos de egoísmo y que termina
con dos vidas destrozadas, por una parte ella infeliz, por otra rota y
frustrada.
Toda la influencia externa que se tiene de los roles que debe de cumplir
una mujer actualmente, es simplemente una tarea agotadora que trae graves consecuencias la vida personal y de pareja... Casa, hijos,
matrimonio, un buen trabajo, estar en forma, tener y conservar buenas
amistades, destacar en cada uno de los aspectos de su vida, solo acarrean frustración y
desánimo, pues al no verse cumplidos, a la rutina de todos los días, se carga
como un madero muy pesado y difícil de soportar.
El idealismo, el utilitarismo, la cosificación de su persona, solo le han
dejado a un lado la esencia de lo que realmente debe ser una mujer, enterrado bajo un
cúmulo de modas, comentarios, apariencias, ideas erradas y sobre todo el velo
que no se quiere arrancar por miedo a no encajar con la sociedad.
Los verdaderos dones y virtudes
de ser mujer, son las que nos hacen
serlo y no todo lo que se nos impone. En la nota anterior, explicaba lo
importante de ser mujer, que gracias a este don en cada una de nosotros se
acuna la vida de toda la humanidad y que unida a un hombre que tiene puestos
sus ojos en este verdadero rol, muchas cosas podrán cambiar.
Somos en verdad parte de las estructuras
sociales y la falta de reconocimiento de estos dones no solo por los demás,
sino por nosotras mismas, sepultan la visión de que así se nos reconozca. En
cada una de las familias debe preponderarse el papel de cada uno de los
miembros que la conforma, sin pensar que unos son mas importantes que otros. Además,
mujeres, no debemos sentirnos como que
todo lo podemos, esto es una premisa falsa que hace que a cada una, más y
más infelices.
No tengamos miedo a reconocernos como solo una parte de la familia, por
el contrario demos a cada uno de los miembros su lugar, en especial al esposo, ellos
que como se ha visto a lo largo de la historia, deben ser con las características de las tres “ Fs: fuerte, fornido y formal” así de simple. Por
naturaleza ellos necesitan proteger, enseñar y sentirse el centro de todo
hogar; no tomemos roles equivocados, recuerden hombre y mujer somos
complementarios y desde los orígenes del hombre, cada quien tiene algo que aportar en un
binomio como lo es el matrimonio.
Somos ayuda idónea como lo dicen las Sagradas Escrituras, no tomes roles equivocados, pues al final de cada
historia, las que terminaran padeciendo las elecciones que se tomen, serán,
las mujeres de hoy.
Lic. Brezy Lopez.
28, julio, 2015.

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