A 34 años de la institución del día
internacional de las personas con discapacidad, establecido en el Programa de
Acción Mundial para las Personas con Discapacidad aprobado por la Asamblea
General de las Naciones Unidas en 1982, en qué punto nos encontramos en el
camino de la inclusión, qué tanto las personas con discapacidad se han empoderado de sus derechos y obligaciones.
Como una mujer con discapacidad,
veo lo siguiente. Por una parte observo un gran avance en el tema de
accesibilidad y cultura de discapacidad, hoy en día podemos ver en nuestra
ciudad un sin número de rampas, ayudas visuales y auditivas, entre otros
servicios que hace diez años no existían. Además nuestras autoridades ya
manejan una agenda de discapacidad apoyada en documentos legales y organismos
que atienden la discapacidad. En fin, aunque falta un largo camino por recorrer,
creo que en nuestra sociedad la accesibilidad y la inclusión va a la alza, en
contraparte a la discriminación, que a pesar de que persiste, tiende a
desaparecer lentamente.
Sin embargo, hay un tema que, en lo
particular, aún me perturba e inquieta: el “adormecimiento” de las personas con
discapacidad y sus familias. A qué me refiero con lo anterior, vengo observando
desde hace algunos años que la mayoría de las personas con discapacidad parece
sólo reclamar sus derechos y no responsabilizarse de sus obligaciones.
Es triste ver cómo cuando se trata
de exigir algún derecho o ayuda por parte de la sociedad o el gobierno, ahí
estamos, sin embargo a la hora de hacernos responsables de nosotros mismos,
damos un paso atrás.
Formarnos, proponer, trabajar en
nuestras propuestas, cuidarnos a nosotros mismos, tomar decisiones,
responsabilizarnos de nuestra persona, trazar un proyecto de vida, son parte de
algunas de nuestras obligaciones que más allá de la discapacidad debemos
asumir.
El principio fundamental de la
inclusión es “todo para todos”, es por ello que llegó la hora de que las
personas con discapacidad lo asumamos y más allá de una actitud paternalista,
asistencialista o protagonista, pongamos nuestras capacidades al servicio de
los demás y nos responsabilicemos de nosotros mismos y nuestras obligaciones,
para que la discapacidad ya no sea motivo de discriminación o beneficios, sino
que sea sólo una condición de vida más en una sociedad incluyente.
Aprovechemos este día internacional
de las personas con discapacidad para despertar y salir de la comodidad para
entonces ser verdaderamente libres e iguales como el resto de las personas.
Andy

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